domingo, 11 de septiembre de 2016

TUTELATÓN CONTRA LA PAZ

En la foto, Marco Fidel Ramírez, 
polémico concejal de Opción Ciudadana

Sorprende que todavía haya quien, en un intento por meterle palos a la rueda de la paz, apelen a todo tipo de intrigas y argucias seudojurídicas, para atajar el plebiscito, con el cual el Gobierno del Presidente Juan Manuel Santos, pretende obtener el favor de la opinión a los acuerdos suscritos en La Habana con la guerrilla de las FARC.

Y asombra aún más, cuando quienes fungen como contradictores, son precisamente quienes debieran batir las banderas de la reconciliación y promover desde las instancias en donde ejercen su poder, las condiciones para que cese la guerra y se consoliden los compromisos que nos permitan ver la luz al final del túnel.

Bien podríamos decir que el ejemplo cunde, refiriéndonos a que, quién ha ejercido su influencia para oponerse con mayor vehemencia los acuerdos suscritos en Cuba, es precisamente el expresidente Álvaro Uribe Vélez, no precisamente por razones de tipo filosófico, político o ideológico sino por un  impulso visceral de animadversión hacia Santos, por tomarle la delantera en los esfuerzos por la paz, que él, no pudo concretar.

A su liderazgo por el NO, lo siguen a ciegas los abyectos congresistas que sin un solo voto, llegaron a sus curules, gracias al populismo y al efecto “teflón” del jefe del Centro Democrático, seguido por algunos –muy pocos-mandatarios municipales, concejales y diputados, que aún ven en Uribe la salvación a sus problemas personales, así el pueblo y la nación se hunda en las miserias de la confrontación armada.

Fue el propio Álvaro Uribe quien solicitó a sus parciales para que desde todos los ángulos del país se promovieran tutelas y demandas para atajar como fuera el plebiscito, alegando que la pregunta no se ajustaba a los criterios de constitucionalidad expuestos por la Corte al refrendar la convocatoria.

Siguiendo sus directrices, el concejal de Bogotá Marco Fidel Ramírez, radicó ante el Consejo de Estado una demanda contra la directiva del presidente Juan Manuel Santos sobre la participación de los funcionarios públicos en el plebiscito por la paz, que se realizará el 2 de octubre. Antes había demandado la pregunta del plebiscito en esa misma instancia.

Aunque no creo que admitan la demanda, por improcedente; y en el caso de que la admitieran, su estudio se prolongaría hasta más allá de la fecha del plebiscito, si vale la pena que el país sepa quien fue su autor:

Al concejal Ramírez, quien es pastor y creador de una iglesia cristiana, se le conoce más por sus salidas en falso que por sus ejecutorias como cabildante en la capital del país.

Es el mismo dirigente político, que con su lema “El Concejal de la Familia”, pidió, hace dos años, vetar el videoclip de Shakira y Rihanna, porque era “vergonzoso” ver como nuestra cantante incitaba al tabaquismo y al lesbianismo y resultaba “erótico y peligroso para los niños”.

Él mismo, pidió desde su curul en el Concejo, recoger la edición de la cartilla “Retomemos” que distribuyó la Alcaldía de Bogotá, porqué ésta invitaba a los jóvenes a la “masturbación y demás desviaciones sexuales”.

Es el mismo pastor y concejal que se oponía a la presentación del grupo Calle 13 en Bogotá porque con sus canciones de crítica social “provocaba e incitaba a los jóvenes al delito”.

Y no es que se pretenda unificar criterios en torno a los asuntos polémicos que tienen que ver con el Estado de Derecho ni mucho menos que no exista oposición a los actos del Gobierno. Lo que aspiran los colombianos es a que quienes ejercen ese derecho a la oposición, lo hagan de manera razonada, sin odios y ajustados a la Constitución y la ley.

El país está en mora de adoptar mecanismos, para impedir que se congestione a la justicia con falsas denuncias y demandas fuera de contexto y que se castigue a quien pretenda con argucias, leguleyadas y politiquería, obstruir procesos como el de la paz que a todos interesa.


Claro que Opción Ciudadana, al cual pertenece el concejal demandante, no le interesa que se concrete la paz, pues su partido tiene orígenes en el paramilitarismo, razón por la cual ha cambiado tres veces de nombre, y sin su apoyo, muy seguramente,  ya habrían desaparecido del panorama político. ¿Y, qué no podríamos decir del senador y jefe del Centro Democrático?

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