domingo, 6 de noviembre de 2016

EL SUELDO DE LOS CONGRESISTAS

Capitolio Nacional, sede del Congreso de Colombia 


“La tiranía totalitaria no se edifica sobre las virtudes de los totalitarios sino sobre las faltas de los demócratas.”
ALBERT CAMUS

Fue el expresidente Carlos Lleras Restrepo quien pervirtió el sistema de dietas en el Congreso, cuando aceptó que senadores y representantes tuvieran un salario mensual por el tiempo de su período a cambio de que se le aprobara la Reforma Constitucional de 1968. Antes solo devengaban honorarios por los días de asistencia a las sesiones. Además, fueron premiados con los auxilios parlamentarios, que no eran otra cosa que cupos especiales en el presupuesto para que fungieran en las regiones como los mecenas de la política.

Y aunque con la Constituyente desaparecieron esos auxilios, estos se mantienen hoy bajo la denominación de “cupos indicativos”, unas partidas del presupuesto que se canalizan a través de entidades territoriales para atender necesidades de las comunidades.

Y de la misma manera como los auxilios parlamentarios terminaban engrosando el patrimonio de los congresistas, los “cupos indicativos” les permiten a senadores y representantes  –por debajo de la mesa- sugerir a los gobernadores y alcaldes los contratistas con los cuales deben adelantar las obras y servicios, saltándose en muchos casos, decretos, leyes y hasta la Constitución. Por eso muchos de ellos terminan destituidos o en la cárcel, mientras los congresistas abonan con sus réditos la financiación de sus campañas.

Estos “cupos indicativos” se crearon en el gobierno de Andrés Pastrana, siendo ministro de Hacienda Juan Manuel Santos. Por la época el propio expresidente Alfonso López Michelsen, manifestó su inconveniencia y dijo que se trataba de revivir con ello los “auxilios parlamentarios”. Curiosamente sus argumentos sirvieron al candidato Álvaro Uribe para demandar la norma. No obstante la Corte Constitucional de la época declaró su exequibilidad. Y desde entonces, Pastrana, Uribe y Santos, se han valido de ella para “engrasar” a los congresistas y facilitar el paso de sus actos por el legislativo.

Ser congresista en Colombia, además de ser un mérito al cual muy pocos colombianos llegan, es una aspiración por la cual se invierten capitales archimillonarios, no por lo que la dignidad en sí implica políticamente sino porque se tiene la posibilidad de inferir en todos los manejos de la economía nacional. No de otra manera se explica cómo se invierten en campañas sumas que sobrepasan los topes establecidos por los gobiernos.

A manera de ejemplo, se dice en medios políticos, que muchos de los actuales senadores, invirtieron hasta cinco mil millones de pesos en la última campaña y algunos representantes hasta tres mil millones de pesos para alcanzar una curul.

Obvio es, que en los cuatro años de su ejercicio, con solo el sueldo, no se alcanzan a recuperar semejantes fortunas. Y claro, hay muchas excepciones.

¿CUÁL EQUIDAD SOCIAL?

El preámbulo anterior nos sirve como corolario para dilucidar algunos aspectos relativos a la remuneración de los congresistas, ahora que dos proyectos que pretenden regular los ingresos de senadores y representantes, están por hundirse sin haber alcanzado siquiera a avanzar en las discusiones de la Comisión Primera de la cámara alta.

Desde 1991 se han hecho cinco intentos por reducir sus mesadas, pero todos –de todos los partidos- se hacen los locos ante estas iniciativas. Presidente de la República y magistrados de las altas cortes tienen el mismo ingreso, pues del sueldo de los congresistas depende la remuneración del presidente y de los magistrados de las altas cortes. Por eso, “todos se tapan con la misma cobija”.
  
En agosto de 2015, la senadora Paola Holguín (Centro Democrático) presentó un proyecto de Acto Legislativo para congelar el salario de los congresistas; la iniciativa se hundió unas semanas después en la Comisión Primera del Senado con base en una ponencia negativa del liberal Horacio Serpa.

En diciembre de 2015, el Gobierno estableció el Salario Mínimo Legal en $689.954, con un aumento del 7%  y fijó el reajuste para las pensiones de acuerdo con el IPC en 6.77%. Seis meses después, en junio de 2016, expidió el Decreto 1056 del 2016, fijando la remuneración de los congresistas en   
$27.929.064, retroactiva al 1 de enero, con un 7.77% de reajuste equivalente a $2’013.629 (44.64 veces más que el aumento del salario mínimo de apenas $45.104).

Frente a esta iniquidad, senadores como Juan Manuel Galán (liberal) e Iván Cepeda (Polo Democrático) instaron al Gobierno a regular el monto salarial y prestacional de los congresistas. A sus voces se unieron Angélica Lozano, Claudia López (Alianza Verde), Armando Benedetti, Maritza Martínez (Partido de La U), entre otros, quienes presentaron un nuevo proyecto de ley, el cual está adportas de hundirse en la Comisión Primera del Senado pues no existe ambiente para su evacuación. Su principal escollo, es que la iniciativa del gasto público está en manos del ejecutivo.

Vale la pena resaltar que un congresista colombiano tiene hoy un salario equivalente a 14 veces el PIB per cápita colombiano, comparado con 3,3 veces el PIB en el caso de sus similares de Estados Unidos.

EL SALARIO DE UN CONGRESISTA

SALARIO: $27.929.064 CON EL 7.77 % DE REAJUSTE PARA EL 2016

Salario básico:                                       6.702.976.
Gastos de representación:                   12.009.497
Prima Especial de Servicios:                 9.216.591

Total salario mensual:                                                                      27.929.064

DESCUENTOS:

Salud                                                      646.236.16
Pensión                                                2.513.615.76
Fondo de Solidaridad:                            558.581.00

Retención en la Fuente:                       2.792.906.40

Total descuentos:                                                                              6.511.339,32

Subtotal salario mensual:                                                                 21.417.724,68



OTROS BENEFICIOS:

Prima de navidad:                               27.929.064
Tiquetes aéreos: 4 por mes de ida y regreso a destinos nacionales.
Plan de celular: 800 minutos al mes.
Un vehículo blindado, más escoltas, de acuerdo al estudio de seguridad.

Además, los congresistas tienen derecho a conformar una Unidad de Trabajo Legislativo (UTL), en la que trabajan entre 5 y 10 auxiliares, asesores y asistentes. El costo de esta oficina es de hasta 50 salarios mínimos legales vigentes ($34.497.700), todo con cargo al erario público.


¡Qué linda democracia!

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